¿Cuál es el origen de la belleza?

Tendríamos que remontarnos a la propia existencia del hombre, como una de sus cualidades mentales. La belleza se encuentra en trabajos de filósofos griegos, como Pitágoras , a partir del período presocrático. La escuela pitagórica observó una fuerte conexión entre las matemáticas y la belleza. Una de las cosas que observaron, es que los objetos simétricos son más vistosos. Los arquitectos griegos clásicos, se basaron en esta imagen de simetría y proporción. La investigación moderna también sugiere que las personas con unos rasgos faciales más simétricos y que tienen las proporciones más equilibradas, son más atractivas y bellas.

La belleza, constantemente , ha sido asociada con el bien . Por el contrario, la fealdad sería lo contrario a la belleza, y se suele asociar al mal. Las brujas , por ejemplo, generalmente se representan como personas con rasgos físicos poco agraciados y con una personalidad malvada y desagradable. Este contraste es personificado en historias clásicas como la de La bella durmiente . Del mismo modo, Johann Wolfgang von Goethe , en su obra Las afinidades electivas (1809), manifiesta que la belleza es “un invitado que siempre es bienvenido”. Goethe pensaba que la “belleza humana” tiene un peso mucho más fuerte sobre los sentidos interiores que sobre los exteriores, así que según Goethe, todo lo que hay a su alrededor está en armonía con él y con el mundo, ya que para él, no hay mal en nada de lo que contempla.

La simetría tiene bastante importancia, ya que hace ver que esa persona goza de una salud perfecta. En la percepción de la gente bella se dan ciertas concordancias: ojos grandes y piel clara, por ejemplo, son considerados hermosos tanto en hombres como en mujeres de muchas culturas. Algunos investigadores han sugerido que rasgos neonatales son intrínsecamente atractivos. Teniendo en cuenta todo esto, es muy común asociar la belleza a la juventud.

Hay pruebas que hacen intuir un rostro hermoso en el desarrollo infantil, y que las normas de atractivo son similares en culturas diferentes. La media, la simetría, y el dimorfismo sexual pueden tener una base evolutiva para determinar la belleza. Las metanálisis de la investigación empírica indican que los tres son atractivos tanto en caras masculinas como femeninas y en una gran variedad de culturas. El atractivo facial puede ser una adaptación para la opción de compañero porque la simetría y la ausencia de defectos señalan los aspectos importantes de calidad de compañero, como la salud. Es posible que estas preferencias sean simplemente instintivos. La celulitis, por ejemplo, sería un signo claro de una persona poco sana, y por lo tanto, poco bella.

Los artistas de la antigua Grecia y los romanos, utilizaban un estándar de belleza de los hombres en la civilización occidental. Los romanos físicamente perfectos, debían ser altos, fuertes, con piernas largas, pelo fuerte y frondoso en la cabeza, ojos grandes, una nariz robusta, una boca más bien pequeña y mandíbula perfecta. Toda esta combinación, para los romanos, era la perfección absoluta en un hombre, siendo admirados por su belleza. Estos estándares de belleza han sido muy parecidos a lo largo de la historia y prácticamente en todos los lugares del planeta, con las excepciones de los estilos de moda y el peso corporal.

En el antiguo chino, tienen un signo cuyo significado es “bello”, pero que hoy en día, se está combinando con los signos de “grande” y de “oveja”. Esto es, seguramente, porque para ellos una oveja grande, representaba algo bello y perfecto.

Por otro lado, los mayas, tenían el curioso pensamiento, que tener estrabismo era un signo de belleza. Esto hizo que muchos padres, le pusieran objetos, como por ejemplo jarras, delante de sus hijos, para que éstos, desarrollaran este defecto. Como se puede ver, la idea que se tiene de la belleza, puede ser muy diferente de una cultura a otra.

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